lunes, 31 de agosto de 2009

DESENRROLLARNOS PARA SER PALABRA EN LIBERTAD


En el pasaje del evangelio de este día, Lucas nos informa de una escapada, entre misión y misión,que Jesús hizo a su pueblo. "Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura.Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos la vista; para dar libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor.» Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: -«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»


Mientras el cura proclamaba la Palabra durante la celebración, me llegaba con mucha fuerza la imagen de un Jesús puesto en pie, afirmado, con autoridad, desenrrolando el "rollo" de la Ley. Me llegaba con mucha fuerza la acción de Jesús, esa de des-enrrollar. Al levantarme, también yo, para hacer las peticiones, sentí la necesidad de compartir con la gente que estaba en la celebración, lo que momentos antes había recibido como gracia, como iluminación para el día.

Les dije algo así como que much@s de nosotr@s tenemos en casa la Biblia: en la estantería (conjugando estética y estática), sobre la mesilla de noche (es decir, dormida), en un lugar de la capilla (como Dios manda) en el caso de las hermanas, en fin... Pero eso sirve de poco, sirve de nada.
La Biblia, como la Torá (el Libro de la Ley) es para abrirla, para desenrrollarla y permitir que sus Palabras provoquen nuestras palabras, las formen y las informen. La Palabra es para que despierte en nosotr@s conversación, diálogo, intimidades... ¡con Él, la Palabra!

Dios tiene un palabra para nosotr@s , para mí. Como Jesús, también cada una y cada uno d enosotr@s puede descubrir su misión y adherirse al Proyecto del Padre en el encuentro con la Palabra. A Jesús le vino de maravilla encontrase con Isaías.
Cuando me encuentro con una Biblia muy manoseada, con evidentes señales de haber sido frecuentemente utilizada, me atrapa un sentimiento de admiración, de veneración. Siempre me he resistido mucho a esas Biblias de páginas impecables, sin arrugas, con un olor a nueva, a cerrada, a ignorada, sin anotaciones a mano, sin subrayados.

Dejarnos de rollos y encontranos frente a la Biblia abierta, de cara con un Dios "emplabrado". Una Palabra que, paradójicamente, nos silencia y nos hace hablar escuchar y de otra manera. Una Palabra que nos urge a comunicarnos desde otras claves, sin tantos remilgueos. Una Palabra que nos invita a contagiar, una veces, silencios, otras a ser como un eco de esa Palabra siempre oportuna pero a veces en momentos, quizáinoportunos.
Menos rollo, decimos coloquialmente cuando alguien quiere tomarnos el pelo. Menos rollo, menos palabrería en su Nombre, y más des-enrrollo: ¡Jesús se ha puesto en pié! Cálate y escucha!

miércoles, 26 de agosto de 2009

MASCARILLAS CONTRA LA INJUSTICIA



MASCARILLAS EN LA IGLESIA ¿CONTRA QUÉ?
Negrita

Nunca he estado tan al acecho de los cuántos y los cómos de mis estornudos y mis toses. De la misma manera, debo reconocer que pocas veces me he lavado tanto las manos como ahora y, lo que es peor, nunca me he resistido tanto a dar y a recibir besos. “¡Hija, qué antipática te estás volviendo”, fue la recriminación que le hizo una amiga a otra que al ser saludada se quedó a medio centímetro de su cara, sin devolverle el beso. “No es eso, mujer, es que más vale prevenir…”, le contestó la reticente. Hubo miradas de innegable recelo entre ambas…
¿Alarma social? El caso es que la gente está más mosqueada que un pavo en nochebuena. Y no es para menos. En todos los informativos, en las páginas de la prensa, a través de las ondas de la radio, en cualquier rincón del ciber espacio… un día sí, otro también y el del medio, se constata que a nadie deja indiferente la famosa gripe A, a la que también podemos referirnos utilizando su nombre científico que, por cierto, tanto me recuerda a aquellas enrevesadas fórmulas, un combinado incomible de letras y números, que constituían un verdadero martirio en la clase de física y química, el virus H1N1 (AVISO: Se recomienda copiar mil veces y repetir dos mil antes de utilizar el nombrecito, hasta estar seguros de decirlo correctamente, no sea que confunda número por letra, cambie el orden de los unos o las otras y esté creando, sin comerlo ni beberlo, un virus “pariente cercano” del primero, añadiendo psicosis a psicosis)
El sobresalto ha aterrizado también en los templos, los lugares donde concurrimos la gente que decimos formar la Comunidad de Jesús… Sin ir más lejos, hace sólo unos días, la gente no salía de su asombro cuando el cura, —al que el día anterior un señor al recibir la comunión le había “chupado el dedo entero” — salió con aquello de que a nadie se le ocurriera “poner la boca” para comerse a Jesús. Quizá olvidó prevenirnos también sobre el peligro de un posible contagio a través del beso-abrazo de la paz. A estas alturas, ignoramos si más pronto que tarde, tendremos que salir a toda pastilla a comprar catorce mascarillas para las catorce hermanas que somos, y alguna que otra de repuesto…
Lo cierto y verdad es que la cosa es, cuando menos, preocupante. De tal manera lo es que, cuando alguien estornuda o tose repetidamente durante la celebración, difícilmente se libra de un montón de miradas inquisitorias y desconfiadas. Son miradas que escaman mucho a quien las recibe porque hacen sentir una culpabilidad comparable a un delito. ¡Cómo si nunca antes hubiera estornudado!
De todas maneras, y aunque comparto preocupación e incertidumbre por lo que está pasando y lo que pueda pasar con el famoso virus H1N1, con sus viajes siderales y sus imprevisibles mutaciones, siempre es posible y está al alcance de tod@s hacer una lectura más llana y hasta simpática de los sucesos. Por de pronto, para mucha gente que no se atrevía a comulgar en la mano, y que deseaba hacerlo, ya se encontró con la oportunidad. Por otra parte, el hecho mismo de acercarnos a la comunión sin necesidad de que el sacerdote te meta la forma en la boca o la coloque con sus manos (creemos que bien lavadas, por supuesto…) en las tuyas, sino que seas tú misma la que puedas cogerla y sumergirla en el cáliz, le da un sentido de novedad a la celebración de por sí tan rutinaria, tan “como siempre”.
Refiriéndome a lo mismo, pero colocada en un ángulo distinto y dejando claro que no es una ocurrencia al hilo de lo que escribo, estoy convencida de que esta situación de incertidumbre y desasosiego generalizados, necesariamente, debe estar siendo bastante rentable para alguien o para algo. En un mundo globalizado, donde el mercado es a un tiempo el dios y el altar donde se sacrifica la vida y el futuro de tantos pobres, donde la rentabilidad está por encima de la vida humana, esto no puede ser casual. Son ya muchos los antecedentes históricos que tenemos para sostener lo que digo. Convertir a los seres humanos en mercancía, en ratas de laboratorio, en marionetas y en tantas otras cosas, ha sido tarea del propio ser humano desde el momento mismo de su aparición en la tierra. A estas alturas de la vida ¿todavía nos queda un lugar para la duda? ¿Nos parece extraño, exagerado o disparatado afirmar estas evidentes evidencias? ¿Es acaso una afirmación arbitraria?.
Traficar, comerciar con la vida humana no es cosa de ahora. La misma Escritura está plagada de denuncias feroces por parte de los profetas (es decir, de Dios) hacia quienes se beneficiaban torticeramente de los pobres y los desvalidos. Oseas, Ezequiel, Daniel, Jeremías están ahí para dar fe de ello.
Desde que el mundo es mundo (y ya hace muchos siglos de esto) el ser humano que somos se ha sentido muy atrapado por la tentación de someter al otro y a la otra, de poner a los demás al servicio de los propios intereses, de utilizarlo para sus fines partidistas, ideológicos, religiosos, sexistas, culturales, raciales…
Si ir más lejos, hoy se habla —gracias a Dios sin ningún tipo de miramiento, sin complejos, temor o miedo a la represión— de cómo el aborto es una fuente de pingües ingresos para ciertos personajes y ciertas organizaciones, de cómo hay gente que se forra de billetes a costa de hacer creer al respetable que matar a un ser humano está totalmente justificado si se realiza con fines terapéuticos o también para concederle a la ciencia la posibilidad de agigantar sus pasos tantas veces hacia ninguna parte ¿Matar a uno para salvar otro cuando ni la vida de una ni de la otra importan nada tanto a los legisladores como a quienes obligan a que cumplamos esas mismas leyes?… Esto sí, esto sí es un virus fatalmente letal al que todavía pocos combaten.
Eso, por no hablar de la cuestión que subyace en ciertos casos de eutanasia, de las complejas redes de prostitución que incluyen no sólo a mujeres, sino también a niñas y niños y en la que están involucrados los mismos que aparentemente dicen que están ahí para acabar con ellas; eso, por no hablar de la corrupción política que, por cierto, casi siempre sale gratis, de la vulneración de los derechos humanos más elementales, de la pobreza y la discriminación que generan las dictaduras y los regímenes totalitarios… ¿Dónde encontrar mascarillas para no dejarse contagiar, para no contribuir a la expansión de esta pandemia que no conoce fronteras, que dura ya siglos y que no tiene visos de “palmarlas”?
¿De qué virus hablamos? ¿Qué es lo que de verdad nos hurta vida, nos roba esperanza y nos instala en el corazón el miedo a vivir y a afrontar situaciones como estas?
Injusticias, codicia, explotación, opresión, exclusión, hambre, desempleo… situaciones que esclavizan a la humanidad mientras muchos de nosotros en una Iglesia que de momento no ha determinado con carácter de precepto usar mascarilla, nos dedicamos a “recitar oraciones, comer con regularidad, rodearnos de gente “agradable” y desempeñar trabajos envidiables…” ¿Habrá suficientes mascarillas para evitar tan graves contagios y frenar una pandemia tan arraigada?


lunes, 6 de julio de 2009

CUANDO LA VIDA SE ESCAPA A CHORROS


Lectura de la Buena Noticia de Jesucritos, Hijo de Dios, según san Mateo 9, 18-26


En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un personaje que se arrodilló ante él y le dijo: -«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, ponle la mano en la cabeza, y vivirá.» Jesús lo siguió con sus discípulos. Entretanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años se le acercó por detrás y le tocó el borde del manto, pensando que con sólo tocarle el manto se curaría. Jesús se volvió y, al verla, le dijo: -«¡Animo, hija! Tu fe te ha curado.» Y en aquel momento quedó curada la mujer. Jesús llegó a casa del personaje y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo: -«¡Fuera! La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de él. Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano, y ella se puso en pie. La noticia se divulgó por toda aquella comarca.
COMENTARIO
Hace sólo dos domingos, el pasaje que nos proponía la liturgia era el mismo que hoy leemos: el relato de la mujer con hemorragías y el volver a vivir de la hija de Jairo. Es verdad que entonces fue Marcos quien nos ragalaba su relato; hoy lo hace Mateo. Los matices son importantes en uno y en otro, pero no es tiempo ni lugar de analizarlos.
Cuando anoche me asomé al texto del evangelio, me pregunté extrañada: Pero, ¿qué hacen aquí estas dos mujeres otra vez?. ¿Qué novedad pueden traerme a la vida de este lunes que empieza marcado por esa sombra implacable de la rutina que planea sobre nuestra existencia y trata de ensombrecerla?. Y es que, cuando me pongo a leer el texto, tengo que vencer la tentación de adelantarme a la lectura, por aquello de saber de antemano el final, en qué va auqedra la cosa. eso hace que deje de prestar atención al texto, precisamente por sabido, por aprendido, por exprimido...
Me ha hecho mucho bien recordar las palabras de J.M. Martín Velasco: "La Palabra está en las páginas de la Biblia como dormida, esperando a que el/la lector@ la despierte y le dé vida"
Estas mujeres que aparecen gratuitamente en mi lunes, me dan la posibilidad de acercarme al texto desde otras claves, de leer en su relato creyente mi propia situación personal (sigo después...)

sábado, 4 de julio de 2009

ME DESATASTE EL SAYAL Y ME HAS VESTIDO DE FIESTA


De la Buena Noticia de Jesucristo Hijo de Dios, según san Mateo 9,14-17


En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán. Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto y deja un roto peor. Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres; se derrama el vino, y los odres se estropean; el vino nuevo se echa en odres nuevos, y así las dos cosas se conservan."


COMENTARIO


miércoles, 1 de julio de 2009

TARJETA ROJA PARA EL INFRACTOR


De la Buiena Noticia de Jesucristo Hijo de Dios según san Mateo 8,28-34


En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?" Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: "Si nos echas, mándanos a la piara." Jesús les dijo: "Id." Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país


COMENTARIO


El verano nos vuelve a todos más dispers@s. Nos sentimos como más solicitad@s, atrpad@s en un sin fin de ofertas de una felicidad de bisutería, tan efímera como tramposa Apenas llega, se esfuma si dejar otro rastro que el vacío, el hastío, la decepción.
Ocurre diferente: en inviernos nos volvemos más íntimos, más recogidos 8incluso interiormente).
pero este tiempo de buen tiempo, de noches estrelladas, de ambientes y movidas nos invita a la dispersión, a vivir fuera dmailto:denosotr@s mism@s. Con el verano llegan las fiestas, el ocio, las vacaciones... Personas con un rostro nuevo aparecen en las calles de nuestros pueblos. Los llamamos, sin ningún tipo de xenofobia, "los forasteros".
Todo en verano se trastoca y nos trastoca.

Vivir ausentes de mailto:denosotr@s mism@s como que tiene sus riesgos ¿Por qué? Porque el vacio interior que dejamos al extrovertirnos, irremediablemente lo llenamos de otras realidades, otras fantasías que no siempre favorecen nuestra armonía, ese sentirnos a gusto en nuestro porpio pellejo, reconciliad@s. La factura la paga nuestra identidad. En muchos momentos no sabemos del todo bien quién somos ni qué hacemos ni hacia dónde dirigir nuestros pasos cansados . Nos experimentamos como más fragmentad@s, mas rot@s, más dividid@s interiormente. Cedemos terreno y las personas, los acontecimientos se nos cuelan dentro y viven por nosotr@s. Les concedemos poder y nos dominan ¡Esto es un atraco!.

Y Jesús y su Palabra quedan ahí, arrinconados en algún lugar de la memoria, del corazón, tal vez. Están sólo como un recuerdo maravillosamente vago, confuso, casi difuminado que de vez en cuando, según las circunstancias, emerge, pero que con una habilidad pasmosa volvemos a "tapar" sutilmente.

Todo esto genera en nosotr@s desazón, ambigüedad. El mal y el bien luchan dentro de mailto:nosotr@s%20y%20es%20Esharto complejo distinguirlos, discernirlosporque entre ellos se cambian el disfraz y los papeles y logran despistarnos, confundrnos aturrullarnos. Lo que es bueno nos parece que no lo es tanto y lo malo nos parece estupendo.

Los dos endemoniados del pasaje evangélico de este día están ahí como referencia de lo que significa vivir des-personalizad@s (el guión es intencionado), des-humanizad@s, rot@s. El cementerio, los cerdos (animal impuro), lo inoportuno que aparece Jesús, el mal campando a sus anchas... todo habla de caos, de desorden, de des-armonía.

Jesús, que se ha atrevido a cruzar a la otra orilla, a la orilla "pagana", (él siempre es un pro-vocador), se encuentra de frente con el mal que oprime, que roba vida, esperanza, motivación. Los en-demoniados viven pero no SE viven.

La Palabra nos viene a decir que el mal, el pecado y todo lo que hace desdichada y oscura nuestra existencia, no tiene sitio dentro de nosotr@s, por eso lo expulsa fuera, a lo inmundo, a lo sucio, simbolizado en los pobres "guarros".

Su Palabra nos pone en situación de vivir, de optar por la vida. Todo lo que no es humano, no es querido por el Abbá.

Ojalá dejemos, permitamos, consistamos que Jesús cruce hoy, ahora, a esta orilla pagana de nuestro corazón, un corazón que necesita ser evangelizado, humanizado.

martes, 9 de junio de 2009

NO TODO EL QUE CREE VER VE


De la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios según san Mateo 5, 13-18


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»


COMENTARIO


Había una vez un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
En determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce.
Se da cuenta de que es Manuel, el ciego del pueblo. Y le dice: ¿Manuel, que hace un ciego como tú con una lámpara en la mano? Pero si tú no ves...
El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi...
Como la sal y como la luz, de esta manera tan sencillo nos dice Jesús que debe ser nuestra manera de estar y de vivir en el mundo. La sal y la luz, como expresa también una mujer creyente, son elementos de la vida cotidiana que no están llamados a encerrarse, a protegerse o aislarse. La luz se gasta al encenderla, pero, como el ciego del cuentecillo, muchos ven gracias a ella. Y el sitio de la sal no es precisamente el salero, sino mezclada y desaparecida entre alimentos.
Yo creo que el problema está en que, en muchos momentos de nuestra vida, por cuenta propia o incluso utilizando egoístamente los dones que Dios nos da, tratamos de deslumbrar a los demás cuando lo que Jesús nos pide es simplemente alumbrar. Y, claro, al intentar des-lumbrar, aparecer como gente brillante, como si no hubiera más dios que nosotros mismos, lo que hacemos es cegar, confundir, obligar a la gente a cerrar los ojos ante nuestra mediocridad y nuestra incoherencia que es la oscuridad que nos delata.Que el Señor nos ayude a vivir la eucaristía de este nuevo día como un encuentro luminoso con Él, para que también nuestros encuentros con la gente a lo largo del día, sean referencia de la luz que nos visita gratuitamente en la escucha de la Palabra del Señor

lunes, 8 de junio de 2009

¿BIENAVENTURANZAS? YES, WE CAN.


De la buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios, según san Mateo 5, 1-12


Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos , porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.


COMENTARIO


Cuando nos situamos antes las bienaventuranzas que Jesús propone a sus discípulos y discípulas, a nosotros, como estilo de vida, como una manera de ser y de estar en el mundo, podemos pensar que, o bien Jesús no sabe lo que dice y se cree que todo el mundo es como él, o bien, que somos nosotros los que no sabemos con qué oídos dios escuchar ni qué hacer con esta Palabra tan inquietante.
Aunque, sí lo sabemos y eso mismo es lo que hacemos: limitarnos a escuchar y a pensar que sí, que está muy bien, que sería estupendo que fuéramos capaces de intentar un estilo de vivir acorde con el mensaje de Jesús, pero que la realidad nos supera y que nuestra fe no da tanto de sí como para aceptar que Jesús nos está “echando la buenaventura” con palabras extrañas, o, lo que es lo mismo, que es bastante infumable eso de creerse que la bienaventuranza de llorar, sufrir sentirse perseguid@, trabajar por la paz, llenar de mansedumbre el corazón y verterlo ad-extra, transformado en misericordia, procura, dicha, paz, confianza…
Jesús se atreve a proponérnosla precisamente porque no hay otra manera de entrar a formar parte de esta realidad que él llama Reino de Dios. Y se atreve, aún sabiendo que es una propuesta provocadora, arriesgada, que no va a tener “gancho” más que un@s cuant@s profetas, aventureros.
En el fondo Jesús sabe y entiende que nos cueste vivir en la atmósfera de la interperie. Cualquier situación, por liviana que sea, nos desestabiliza, nos hace tambalear, cuando no huir. Humanamente necesitamos desembarazarnos de esa sensación agobiante de miedo y desconfianza tan inherente a nosotr@s mism@s, a nuestra condición. Desde que nacemos hasta que morimos, nuestra vida está circundada y protegida por un sistema de seguridad pensado para hacernos dormitar en los siempre inseguros brazos de la tranquilidad, y no para inquietarnos, como hace Jesús casi siempre cuando habla.
Seguro de vida, médico, de coche, de piso… Cobertura, amparo, resguardo…Lo nuestro es y será siempre asegurarnos la tranquilidad del momento presente. Silenciar los avisos que nos suben del corazón y que nos Para ello, el dinero, la situaciones de bienestar, el poder, el consumo enfermizo, el lujo, los viajes y cosas parecidas, van como amortiguando el sentimiento de impotencia que se nos hace insufrible cuando algo se “mueve de su sitio” en la vida diaria.
Jesús no es ningún iluso, ni un ingenuo. No quiere que lo seamos nosotr@s tampoco. Las cosas claras desde el comienzo, que siempre es lo mejor.
Bienaventurad@s para comunicar dicha en medio de las lágrimas, de la desolación; bienaventurd@s para arrimar el hombro y lo demás junto a l@s constructores de la, l@s hacedores de justicia… En una palabra: mojarse, implicarse, dejarnos coger por la confianza que siempre da Jesús, aún en medio de los malos ratos.
Vivir como Él, colgados de la mano del Padre que en medio de nuestros desalientos, y también de nuestro pecado, nos consuela para que entre nosotros nos consolemos, nos alentemos, nos ayudemos a creer que la Palabra de Jesús es posible. Su vida, la de Jesús, es fiel testimonio de ello. Con Él también nosotros podemos. ¡Yes, we can!