martes, 28 de abril de 2009

JESÚS, nuestra suficiencia


Lectura de la Buena Noticia según san Juan 6, 30-35


En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús:- «¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: "Les dio a comer pan del cielo."»Jesús les replicó:- «Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»Entonces le dijeron:- «Señor, danos siempre de este pan.»Jesús les contestó:- «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»


COMENTARIO:


Cuando nuestra relación con Jesús, por pura gracia suya, va siendo como más personal, cuando va teniendo más hondura, cuando, misteriosamente -y a pesar de nuestro pecado- nos va invadiendo la vida y el corazón, entonces, nos vamos dando cuenta de la veracidad de su palabra: "Yo soy el pan de la vida, el que viene a mí no pasará hambre"

Cuando esto pasa -e insisito, pasa por pura gracia suya- empezamos a escuchar su Palabra desde otras claves, con otros oídos . Esa misma Palabra va dando calidad humana a nuestras relaciones y a todo eso que vamos viviendo en el día a día de nuestra vida. El Señor que comemos es el mismo que nos hace vivir.

En este mismo sentido, nos vamos haciendo más conscientes de que no podemos seguir autoengañándonos, disimulando, mitigando nuestra verdadera hambre, o engañándola a base de "migajas (comida-basura). Es importante que aprendamos a menospreciar, por "insano" el "picoteo" en las cosas del Señor. "Ahora me apetece un rato de oración, después participar a una reunión, porque toca, mañana empiezo una novena a san no sé quien, porque quiero que Dios..., hoy voy a misa porque me siento deprimid@..."

¡Picoteos! ¡Pan para hoy (pero no el de de DIOS), hambre para mañana" (la NUESTRA, la de SIEMPRE). ¡Basta ya de ser tan excesivamente intermitentes en nuestra fe.