viernes, 15 de mayo de 2009

¡¡EN TIERRA!!, ESO QUE SOMOS, LO QUE, AL PARECER, PISAMOS


¡Pisamos tierra! ¡Desembarcamos en Llerena!. A las diez, después de un cafelito calentito y un poco de pan con mantequilla y mermelada de fresa, terminó nuestra aventura. Todas salimos, cada una para su sitio, contentas y agradecidas a Dios por lo que nos da. No así por lo que dicen que "roba", porque Él no es un ladrón ni un mercenario que "nos pilla a traición" . Envejecemos, enfermamos, decaemos porque la vida es así. Somos un ciclo vital de X años. Nuestras neuronas, nuestras células, tienen fecha de caducidad y, lógicamente, el deterioro se impone.
En fin, ya estamos aquí y estamos igual de esperanzadas que lo estábamos a orillas del mar. Ahora, el día a día, nos hará navegar por otras experiencias, otros acontecimientos, situaciones inesperadas que harán su aparición y que tendremos que vivir con intensidad, buscando el sentido, dándoselo desde Él.
Esto de la fe, experiencia a la que una no puede poner palabra: "Creo porque creo", decía Romano Guardini", es la mejor manera de adentrarse en el inseguro mar de la vida, a veces calmado, pero muchas, las más, agitado, revuelto.
Mucho sabía de travesías difíciles, inciertas Jesús de Nazaret. Su vida se desarrolló por las orillas del lago de Tiberiades. Allí conoció a sus amig@s, que serían después sus discípul@s . Allí mismo, con la barca siempre a punto, recorría todo el lago, de un margen a otro; del lado judío al lado pagano. Así un día, y otro día y todos los días. Casualmente, en éste último, en la orilla pagana, hizo más signos que entre "los suyos" .
Nosotr@s, que nos somos de raza ni cultura judía, estamos representados por este grupo.
Ahora llega de nuevo el momento de poner nuestra barca a su disposición, desde esta orilla, la vieja y remendada barca de nuestra vida. Dicen que son las mejores, las que mejor aguantan la fuerza de los vientos, el golpeo de las olas. Será por aquello de la calidad de la madera (que las cosas de antes eran más buenas que las de ahora, dicen nuestr@s mayores) será porque "el Patrón" la conoce y ella "conoce" y responde admirablemente a las manos de quien la timonea como nadie.
En fin, aquí estamos y aquí estaremos. El mar no es sólo el agua; el mar puede ser una vida abierta, sin horizontes, infinita. ¡En eso estamos!
Por cierto, la foto de la cabecera la hice yo, "in situ". ¡Precioso el mar!