miércoles, 1 de julio de 2009

TARJETA ROJA PARA EL INFRACTOR


De la Buiena Noticia de Jesucristo Hijo de Dios según san Mateo 8,28-34


En aquel tiempo, llegó Jesús a la otra orilla, a la región de los gerasenos. Desde el cementerio, dos endemoniados salieron a su encuentro; eran tan furiosos que nadie se atrevía a transitar por aquel camino. Y le dijeron a gritos: "¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Has venido a atormentarnos antes de tiempo?" Una gran piara de cerdos a distancia estaba hozando. Los demonios le rogaron: "Si nos echas, mándanos a la piara." Jesús les dijo: "Id." Salieron y se metieron en los cerdos. Y la piara entera se abalanzó acantilado abajo y se ahogó en el agua. Los porquerizos huyeron al pueblo y lo contaron todo, incluyendo lo de los endemoniados. Entonces el pueblo entero salió a donde estaba Jesús y, al verlo, le rogaron que se marchara de su país


COMENTARIO


El verano nos vuelve a todos más dispers@s. Nos sentimos como más solicitad@s, atrpad@s en un sin fin de ofertas de una felicidad de bisutería, tan efímera como tramposa Apenas llega, se esfuma si dejar otro rastro que el vacío, el hastío, la decepción.
Ocurre diferente: en inviernos nos volvemos más íntimos, más recogidos 8incluso interiormente).
pero este tiempo de buen tiempo, de noches estrelladas, de ambientes y movidas nos invita a la dispersión, a vivir fuera dmailto:denosotr@s mism@s. Con el verano llegan las fiestas, el ocio, las vacaciones... Personas con un rostro nuevo aparecen en las calles de nuestros pueblos. Los llamamos, sin ningún tipo de xenofobia, "los forasteros".
Todo en verano se trastoca y nos trastoca.

Vivir ausentes de mailto:denosotr@s mism@s como que tiene sus riesgos ¿Por qué? Porque el vacio interior que dejamos al extrovertirnos, irremediablemente lo llenamos de otras realidades, otras fantasías que no siempre favorecen nuestra armonía, ese sentirnos a gusto en nuestro porpio pellejo, reconciliad@s. La factura la paga nuestra identidad. En muchos momentos no sabemos del todo bien quién somos ni qué hacemos ni hacia dónde dirigir nuestros pasos cansados . Nos experimentamos como más fragmentad@s, mas rot@s, más dividid@s interiormente. Cedemos terreno y las personas, los acontecimientos se nos cuelan dentro y viven por nosotr@s. Les concedemos poder y nos dominan ¡Esto es un atraco!.

Y Jesús y su Palabra quedan ahí, arrinconados en algún lugar de la memoria, del corazón, tal vez. Están sólo como un recuerdo maravillosamente vago, confuso, casi difuminado que de vez en cuando, según las circunstancias, emerge, pero que con una habilidad pasmosa volvemos a "tapar" sutilmente.

Todo esto genera en nosotr@s desazón, ambigüedad. El mal y el bien luchan dentro de mailto:nosotr@s%20y%20es%20Esharto complejo distinguirlos, discernirlosporque entre ellos se cambian el disfraz y los papeles y logran despistarnos, confundrnos aturrullarnos. Lo que es bueno nos parece que no lo es tanto y lo malo nos parece estupendo.

Los dos endemoniados del pasaje evangélico de este día están ahí como referencia de lo que significa vivir des-personalizad@s (el guión es intencionado), des-humanizad@s, rot@s. El cementerio, los cerdos (animal impuro), lo inoportuno que aparece Jesús, el mal campando a sus anchas... todo habla de caos, de desorden, de des-armonía.

Jesús, que se ha atrevido a cruzar a la otra orilla, a la orilla "pagana", (él siempre es un pro-vocador), se encuentra de frente con el mal que oprime, que roba vida, esperanza, motivación. Los en-demoniados viven pero no SE viven.

La Palabra nos viene a decir que el mal, el pecado y todo lo que hace desdichada y oscura nuestra existencia, no tiene sitio dentro de nosotr@s, por eso lo expulsa fuera, a lo inmundo, a lo sucio, simbolizado en los pobres "guarros".

Su Palabra nos pone en situación de vivir, de optar por la vida. Todo lo que no es humano, no es querido por el Abbá.

Ojalá dejemos, permitamos, consistamos que Jesús cruce hoy, ahora, a esta orilla pagana de nuestro corazón, un corazón que necesita ser evangelizado, humanizado.