jueves, 7 de mayo de 2009

SE HACE CAMINO AL BUSCAR

Lectura de la Buena Noticia de Jesucristo, Hijo de Dios, según san Juan 14, 1-6



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:- «Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.» Tomás le dice:- «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»Jesús le responde:- «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí.»


COMENTARIO:


Se cuenta de un funambulista que daba grandes demostraciones de su habilidad caminando sobre una cuerda floja a alturas m uy elevadas, sin la seguridad de una red. Un hombre llegó a oír de su fama, y lo invitó a dar una demostración en su ciudad. Se colocó la cuerda sobre unas caídas de agua muy altas, y el equilibrista empezó a caminar, empujando una carretilla. La gente reunida abajo miraba para ver si el hombre podría cruzar. Cuando cruzó exitosamente, todos le dieron un aplauso -y luego lanzaron un grito apagado al darse cuenta de que tenía los ojos vendados.Quitándose la venda, el equilibrista le preguntó a su anfitrión: - ¿Cree usted que yo pueda cruzar esas caídas de agua?Respondió el anfitrión: - ¡Claro que sí! ¡Lo acabo de ver con mis propios ojos! Le respondió el equilibrista: - Entonces súbase a la carretilla.”


En la perícopa evangélica de este viernes de la cuarta semana de Pascua, la Palabra de Jésús me ha recordado este pequeño pero ilustrador relato del funambulista.
Creer en Dios y creer también en Jesús podría compararse con ese "meternos" en la carretilla del hombre que camina seguro -¡con los ojos vendados!-, por una cuerda y tener la certeza de que estamos en buenas manos

¡Que no tiemble vuestro corazón! Y una se pregunta: "¿Qué día de nuestra vida se nos escapa sin que nuestro corazón se abata, tiemble, dude, sufra, se duela...?. Ni uno. Sea por una cosa, sea por otra, la vida, siempre tan imprevisible, nos pone en situación de temblar, de dejarnos con la sensación de haber perdido el suelo bajo los pies. ¡Y es que nuestra condición humana es tan precaria, tan frágil, tan contingente que da mucho para temblar!


Una enfermedad, propia o ajena, más la primera que la segunda, la muerte de alguien que queríamos, que conocíamos, que nos afectaba, un fracaso afectivo, laboral, pastoral, una manera de ser que quisiéramos que no fuera la nuestra, el deteriroro físico o psicológico, lo más gris del día a día, la preocupación por el mañana... ¿no nos hace temblar y vivir esa sensación de asemajarnos un Goliat arrodillado ante el debilidad de un David tan diminuto?
Etsa condición que somos y que nos define: tan precaria, tan frágil y contingente, nos da para más de un tempblor de corazón.
Que bueno si, a lo largo del día, o de la tarde, todavía tenemos un rato para rescatar la Palabra de Jesús del rincón de la memoria donde la dejamos aparcada al escucharla o al leerla: "Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Creed en Dios y creed también en mí" y nos aventuramos a darle la posibilidad de pensarla, de repetirla, de escucharla como lo que es UNA PALABRA PERSONAL, DICHA PARA MÍ. ¡Vamos a intentarlo! Vamos a darle la psoibilidad de nuestra confianza; hagamos súplica de ella y que la suplica se nos vuelva plegaria y encuentro con Él, conmigo mism@ ycon lo mío, con @s otr@s, si es que quieren, si es que quiero.
"En la casa de mi Padre hay sitio par tod@s. Yo voy a preparároslo" Es ingenuo pensar que el sitio/lugar/espacio qdel que Jesús nos habla es algo físico, algo que está esperando en el más allá. ¡En absoluto! Jesús vive la plenitud del Padre. Se siente queriod por Él, arropado, motivado, impulsado, enviado a los pobres. Esa es la experiencia a la que nos convoca Jesús. Ese es el lugar, el sitio: la experiencia personal, el encuentro peronal, íntimo con el Abbá, un ecuentro que se realiza en el aquí, en el hora, en el ya de nuestra vida.
Elijas el camino que elijas, vayas donde vayas, si Dios forma parte de tu "hoja de ruta", entonces entenderás qué quiere decir Jesús cuando se autodefine como camino, como verdad, como vida.
¡Qué desatino pretender creer o hacer creer (que es un desatino aún peor) que el camino de Jesús sólo se ratrea en la Iglesia!
L@s pobres, siempre ell@s, son nuestra mejor referencia en los caminos de la vida en los que decimos que buscamos a Dios, en los que Él mismo nos aborda.

AUN NO HEMOS APRENDIDO




Lectura de la Buena Noticia de Jescuristo, Hijo de Dios, según san Juan 13, 16-20

Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:- «Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Os lo digo ahora, que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mí me recibe recibe al que me ha enviado.»

COMENTARIO:
Afortunadamente, cada vez vamos siendo menos ingenu@s a la hora de dar crédito a tanta palabra, venga de quien venga, diga lo que diga que, desde la mañana a la noche, se nos cuela por el oído. ¡Se dicen tantas y en ocasiones con tanta brillantez, que todavía, aunque, insisito, cada vez menos, "picamos" el anzuelo"!.
Hoy estamos como más dispuest@s a poner en tela de juicio muchas de las palabras que se dicen y que nos dicen; también las que decimos. No,no tragamos a la primera. Ni siquiera a la segunda ni a a la tercera. ¡Nos han querido dar tantas veces gato por liebre, que ya no es tan fácil que prestemos oído a palabras huecas, vacías, insustanciales.
El pasaje del evangelio de este día nos viene a decir que Jesús no es un palabrero, ni un demagogo, ni un encantador de hombres y mujeres ingenu@s y/o bob@s. Él dice y hace, hace y dice. Su Palabra es su vida y viceversa.
Las palabras con las que hoy comienza la perícopa de Juan: "Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo..." ponen de manifiesto que Jesús no es de los que hablan por hablar, sino de los que se implican en lo que dicen, de los que ponen la vida y se la juega en sus propias palabras.
Después del gesto de lavarles los pies a l@s mig@s , Jesús dice -nos dice- que ese mismo gesto tiene que identificarnos nuestro seguimiento, nuestros ser discípul@s suy@s. Y eso, sin creer que estamos en sitaución de superioridad drespecto a quien no lo hace.
La historia dela Iglesia nos demuestra, una vez y otra, que eso de servir no ha sido siempre lo que mejor le ha salido. Y, al hablar d ela Igleisa, no lo hago exlusivamente de la Iglesia insitucuión, d ela igleisa jerárquica, aunque también. Hablo de tí y d emi, que somos y constituimos la Igleisa del Señor.
Esta Iglesia de Jesús se ha equivocado de tantas maneras a la hora de ejercer el "servicio", que ha arrastrado a much@s a un rechazo frontal, precisamente por decir una cosa y hacer la contraria.
La Iglesia tiene mucho que aprender de su Señor, aprender a agacharse y lavar los pies de aquellos a los que dice que sirve. Es más fácil, más creíble también, servir desde abajo y a los de abajo. La postura corporal para lavar los pies de alguien es la de ponerse a nivel de los mismos ¿Se imaginan a un@ que se pusiera a lavar los pies de otr@ erguido, puesto de pie? ¡Qué incómodo!
Jesús sabe a quienes ha elegido ¿Lo sabes tú?.
Facil, muy fácil es colocarle el letrero de "sucio traidor" a Judas, para quien nos parecen lógicas y apropiadas estas palabras de Jesús: 2No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Pero, da la casualidad de que Jesús te ha elegido a ti y a mi; a ti y a mi a quienes muy a menudo, si no todos los días, nos sienta en su mesa, a su lado y, todavía hoy, después de diez, quince, veinte, treinta, cuarenta... años, aún no hemos aprendio a lavar los pies de nadie ¿Será que la artrosis nos impide agacharnos" ¿Será acaso la esclerosis espiritual (inercia, pereza, indiferencia, increencia...) que va, poco a poco paralizándonos para el servicio? ¿O qué será?