domingo, 17 de mayo de 2009

JESÚS, EL "NIDO" DEL ESPÍRITU


Anuncio de la Buena de Jesucristo, Hijo de Dios, según san Juan 15, 26-16, 4a


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:- «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»


COMENTARIO
En los primeros versículos de la Biblia, cuando el autor sagrado refiere que en aquel principio "la tierra era caos y confusión y oscuridad, por encima del abismo, el Espíritu de Dios "aleteaba" o "se cernía " sobre las aguas (Gn 1,2). Posteriormente, cuando el Señor Dios modeló al hombre/mujer con el barro de la tierra "insufló en sus narices un aliento de vida" (2,7).
Más tarde, cuando el relato del diluvio, se nos informa de que Noé, después de cuarenta días lloviendo a cántaros, echó a volar una paloma para ver si el nivel de agua, que cubría toda la tierra, había descendido. El ave, sin tener donde posarse, regresó al arca. (Gn 6,9-8)
El relato del bautismo de Jesús que nos consignan los sinópticos (Mt 3,16 ss; Mc 1,10; Lc 3,22 ss), se asocia al Espíritu con la imagen de la paloma en descenso.
Desde el instante mismo d ela encarnación, cuando Dios hizo rebosar de la plenitud de la gracia a María. Jesús se convirtió en una especie de "nido" donde reposará el Espíritu permanentemente, para siempre. Jesús es el lugar donde el Espíritu nos encuentra, donde somos encontrad@s por Él.
Pero este "reposo" del Espíritu en el ser de Jesús, como tenemos ocasión de comprobar a lo largo de la vida de Jesús, no fue algo "inofensivo", pasivo. Jesús fue un hombre animado, dinamizado por el Espíritu, "traído y llevado", lanzado. No fue un hombre inhibido, replegado, un místico rígido,re-creado en sí y parea sí, un profeta solitario y raro; fue uin hombre abierto, a la novedad de la Palabra divina y humana, un hombre cercano a los marginados, a las mujeres, a los pecadores, a la gente que no podía cumplir la Ley.
Su forma de ser, animada por el quehacer del Espíritu, lo lleva a enfrentarse mcon los que, en nombre de Dios y de su santo Espíritu oprimen, minusvaloran, arrinconan, etiquetan de impuros, malditos o pecadores sin posibilidda de conversión.
Hasta que en la cruz, como partiendo de cero, cdomo dando muestras de estar preparado para llevar a cabo una nueva creación, "inclinando la cabeza entregó el espíritu" (Jn 19, 30).
Ese Espíritu dado, ofrecido, entregado, sigue buscando en la hoistoria mujeres y hombres que continúen la misión de Jesús que tiene que ser completada en cada un@ de nosotr@s, cristian@s.
El camino para identificar al Espíritu es ahora, hoy, más sencillo. Al lado de l@s empobrecid@s de l@s marginad@s, de l@s despreciad@s, de l@s que nadie quiere, podemos encontrar y ser encontrad@s por el Espíritu,. Serán las personas más necesitadas quienes nos vayan dilatando el espacio interior para que el Espíritu, como en Jesús, nos haga nido suyo, o, como dicen en el argot futbolero: se haga un hueco en nosotr@s", donde se pose y re-poise de nuevo y para siempre.
Sin el Espíritu, caos
Sin el Aliento de Dios, barro
Sin el Espíritu cristian@s en paro, sin misión
Sin el Espíritu, eternos evadidos, huyendo ciegamente de una cruz que por ser tan nuestra, nos acompaña for ever, always...